El primer ministro, Li Qiang comunicó algunos de los puntos claves detrás de la hoja de ruta. Los analistas consideran que las medidas son tímidas y no alcanzan para un crecimiento sostenido.
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En qué consiste el plan de medidas de la economía asiática para este 2026.
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En la inauguración de la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP), el primer ministro chino, Li Qiang, anunció una meta de crecimiento de «entre el 4,5% y el 5%» para 2026, la más baja desde 1991. Asimismo, mencionó que mantendrá el déficit presupuestario en el 4 % del PBI (Producto Bruto Interno).
Según Li, el ajuste busca «habilitar espacio para ajustes estructurales, prevención de riesgos y reforma» en el inicio del nuevo plan quinquenal, que servirá como guía para la economía hasta 2030 y cuya aprobación está prevista durante el evento. Sin embargo, los analistas temen que se trate de un esquema «limitado y tímido» en materia de estímulos y crecimiento.
Por otra parte, se comunicaron medidas para afrontar el declive demográfico en el país. Con el objetivo de construir una sociedad «amigable con la crianza», el gobierno chino mejorará el sistema de permisos por maternidad y ampliará los servicios de atención a la vejez ante el acelerado envejecimiento poblacional.
Se anunció también un aumento del 7% del presupuesto de defensa, que alcanzará este año 1,91 billones de yuanes (unos u$s277.000 millones), tras incrementos del 7,2% en 2025, 2024 y 2023. Sin embargo, existen quejas sobre que este ajuste no refleja la escala del gasto real, que el año pasado incluyó la entrada en servicio de su tercer portaaviones y con un proceso castrense de la cúpula militar.
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El gigante oriental intenta recuperar su economía luego de un camino decreciente en la actividad que viene registrando.
Qué dicen los analistas
«Las políticas se mantendrán sin cambios por lo general este año. Veremos un poco más de flexibilización monetaria, pero poco en materia de apoyo fiscal«, explica en su análisis el economista de Capital Economics Julian Evans-Pritchard. Además, considera las medidas «tímidas» y de carácter poco urgente, que podría traer problemas como el exceso de capacidad industrial o la debilidad de la inflación.
Evans-Pritchard también anticipa recortes adicionales de unos 20 puntos básicos a lo largo de 2026. Según Sarah Tan de Moody’s Analytics, los objetivos presentados por Pekín reflejan «una economía que entra en una fase de expansión más lenta», en la que «la sostenibilidad se está imponiendo a la velocidad como principal prioridad para el crecimiento».
A pesar de haber crecido 5% en 2025 —en línea con el objetivo fijado—, los analistas advierten riesgos como la prolongada crisis del sector inmobiliario. Li avanzó con posibles rebajas de tasas de interés y de los requisitos de reserva bancaria (RRR), aunque Capital Economics cree que el banco central chino se mueve «a ritmo glacial».
La tecnología también forma parte de la hoja de ruta del primer ministro, con planes para integrar la inteligencia artificial (IA) en la economía real mediante la iniciativa «IA Plus» y reforzar la financiación de las llamadas «industrias del futuro». Este grupo lo integran la manufactura avanzada, la tecnología cuántica, la biotecnología, la robótica o el 6G, en un contexto en el que el gasto en investigación y desarrollo ya alcanza el 2,8 % del PBI.
