InicioPolíticaElectoralismo e internas: el camino que privilegia Kicillof

Electoralismo e internas: el camino que privilegia Kicillof

Hace unos días Axel Kicillof publicó una nota en Infobae titulada “Hay otro camino”. Bajo esta consigna, el gobernador bonaerense empieza a mover las fichas en el tablero, mirando las lejanas elecciones ejecutivas del 2027.

En esa columna de opinión, fechada el 5 de marzo, Kicillof continúa jugando dentro de la interna peronista de cara al 2027, pero al mismo tiempo reconoce sin decirlo que no triunfó su política de “resistencia” frente a Milei. La provincia de Buenos Aires no fue un escudo contra el ajuste del gobierno nacional, como publicitan. Tal es así que el gobernador escribe: “Ninguna provincia se salva si el país se hunde; ningún sector se salva si la mayoría se hunde. No existe una ‘isla’ que prospere en un país que se desintegra”.

Bajo la idea de que hay un ataque al “federalismo” que no es más que el recorte de transferencia de fondos a las provincias, el gobernador quiere ubicarse como una víctima más de un ataque general. Con este discurso intenta forzar un estado general de situación, que es que las provincias se están defendiendo y él es el único cacique que puede salvarlas.

Hacia 2027 parecería que Kicillof intenta conformar una alianza con gobernadores y con dirigentes sindicales cuyo centro de gravedad sea la provincia de Buenos Aires. Intentaría agrupar y abrir un diálogo con otros mandatarios frente al recorte de transferencia de fondos a las provincias.

Su proyección al 2027 depende de si logra sobrevivir financieramente a la asfixia de recursos que impone el Ejecutivo Nacional, cooptando a la vez intendentes mediante la gestión para que el aparato territorial responda a su proyecto presidencial y no a la conducción de La Cámpora.

Por eso, el gobernador tiene un pie puesto en la gestión diaria y un pie en la interna peronista. Hasta el momento su apuesta fue mostrar desde la provincia un proyecto de país y proyectar un liderazgo nacional a través del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). Sin embargo, durante los últimos meses Buenos Aires ha sido epicentro de conflictos obreros con alcance nacional: FATE, Lustramax, Georgalos, Secco, la línea de colectivos 148, y la lista sigue. En todos ellos, el gobierno provincial operó a favor de las grandes empresas como se vio en la represión por parte de la Policía Bonaerense cuando los obreros de FATE iniciaban una permanencia en la planta para resguardar sus puestos de trabajo.

Ahora bien, ¿Por qué Kicillof se mueve con un pie en la provincia y a su vez con otro en la proyección nacional? ¿Por qué tiende a recurrir a una vieja lógica Peronista de aliarse con Gobernadores o sectores de la derecha peronista? Porque Kicillof y sus seguidores aún son débiles como aparato nacional.

En la política Argentina, desde el 2001 hasta acá, asistimos al quiebre del sistema de partidos tradicionales. El PJ o la UCR como estructuras nacionales, ya no existen y fueron reemplazados por un sistema de grandes coaliciones, conformadas por agrupamientos de distinto tamaño y fortaleza, con caudillos sindicales y/o gobernadores provinciales.

Como los partidos nacionales se debilitan, los gobernadores dejan de responder a una “jefatura central” y empiezan a actuar como «señores de la guerra» que solo cuidan su distrito. Esto lleva a forjar un sistema de alianzas, con distintas coaliciones, que se basan en 3 pilares. El primer pilar, fue cuando Kicillof hace 1 año lanzó el MDF, buscando apoyo para armar su propia base, pero demostró carecer de capacidad de movilización. El lanzamiento de este espacio fue el principio de un movimiento para mostrar las fuerza que poseía dentro del PJ. Recordemos que fue en el marco de la pelea por la lapicera del PJ, que a nivel nacional quedó en manos de CFK. Si bien la pelea interna sigue hasta el día de hoy, ya que hace solo poco tiempo logró consolidarse como presidente del PJ Bonaerense desplazando a MK. Pero los pocos resultados económicos positivos, en una provincia que tiene las tasas de desocupación más altas de la Argentina, no permitieron este trampolín. Y los actos que se hicieron mostraron que su capacidad de movilización era más bien flaca, por eso lejos está de generar una Cris-Pasión, como lo hizo la ex presidenta en su momento.

Frente a esta debilidad dio otro paso, y en el medio de su pelea con CFK, se quedó con la mayoría de las conducciones sindicales. Por ejemplo, Axel Kicillof profundizó su alianza con la CGT, los últimos días, al enviar a Carlos Bianco, a un plenario convocado por Luis Barrionuevo en Mar del Plata. También tiene el respaldo de las dos vertientes de la CTA (de los Trabajadores y Autónoma) y sectores del transporte (CATT). Los aliados clave incluyen a SUTEBA (Roberto Baradel), ATE Buenos Aires (Oscar de Isasi), la Federación Gráfica Bonaerense y diversos gremios municipales y de servicios. Este aspecto es el segundo pilar de la estructura que está armando Axel, su alianza sindical.

El tercer pilar que busca con este discurso “federal” es la alianza con los gobernadores. En el bolsillo intenta meterse a Sergio Ziliotto de La Pampa, y sus pares Elías Suárez de Santiago del Estero, Gildo Insfrán de Formosa, Gustavo Melella de Tierra del Fuego y Ricardo Quintela de La Rioja. Y no tarda en coquetear, cuando la política nacional se vuelve adversa para todas las provincias Argentinas, con su par cordobés Martín Llaryora o Pullaro de Santa Fe que viene del radicalismo.

El diálogo del “federalismo” intenta forzar una proyección nacional con una vieja lógica peronista, construir alianzas con límites difusos y programas flexibles. Hacia los Gobernadores busca conformar un bloque que defienda los recursos provinciales frente al ajuste nacional. Al ser el Gobierno nacional el que retiene los fondos, esta supuesta “defensa” de recursos provinciales le permite dialogar con los Out-sider del peronismo. De esta manera, la idea del federalismo en el peronismo los lleva a tener aliados de derecha dentro de su mismo movimiento que luego votan leyes anti-obreras en el Congreso, además de gobernar como señores feudales en sus provincias.

Frente a la carencia de una oposición fuerte a nivel nacional, a través de un discurso “federal” y el ataque del gobierno de Milei, quieren demostrar que se puede tener acuerdo con quienes no se tiene tanto acuerdo. Es de destacar el ejemplo de Gildo Insfran, un señor feudal que gobierna desde 1995 y es recordado, entre otras cosas, por los desalojos y persecuciones a la comunidad QOM, que defendía sus tierras. En una provincia donde los sueldos de los empleados públicos son miserables, alrededor del 80% cobra el salario mínimo y 50 mil subsisten con los planes de empleo. El censo nacional del INDEC del año 2010, arrojó datos que ubican a Formosa como una de las provincias con mayor analfabetismo del país. Con esta misma lógica, pero con otros argumentos, Pichetto se junta con CFK. Pichetto propone hacerlo a la brasileña. Es para destacar que el “frente anti bolsonarista” incluyó sumar a quienes habían sido los aliados del ultraderechista en parte de su mandato. Llevó a pactar con ese Poder Judicial que, bajo las órdenes de EE.UU., había ejecutado el Lava Jato. Significó, además, dejar en pie la estructura de las contrarreformas que hizo efectivas la derecha gobernante. A modo de ejemplo, la reaccionaria reforma laboral de Temer sigue en pie.

Ese programa es el que propone trasladar Miguel Ángel Pichetto, ex candidato a Vice de Macri, al territorio nacional, recientemente reunido con Cristina Fernández en su casa.

A groso modo, las fichas que juega CFK con Pichetto, es lo que también empuja Axel Kicillof a afianzar sus propias alianzas buscando socios de centro derecha. De esta manera, el gobernador bonaerense guarda un piadoso silencio sobre los mandatarios provinciales peronistas que avalaron la reforma laboral de Milei a través de sus legisladores. También sobre la escandalosa traición de la CGT, que permitió la votación de esa reforma sin lucha seria alguna. Y prefiere apostar a aglutinar un “frente anti Milei”, bajo sus propios caciques.

¿Y los trabajadores?

Producto de un sistema político que tiende a las coaliciones, en una etapa con poca capacidad de construcción de su Hegemonía, al peronismo los lleva a no ponderar un programa claro de defensa de los trabajadores y abona lógica pragmática de acción y repite así un patrón que es que, ¿con quién nos aliamos para llegar al poder? Si es posible hasta con la derecha peronista. Y presenta el “hay otro camino” electoral, que sería nada más ni nada menos que él como candidato a presidente. Para seducir a gobernadores y varios caudillos sindicales, cuenta que no “alcanza” con decirle no a Milei, sino que hay que construir una perspectiva concreta, “productiva, federal y bien nacional.” Eso sí, esa perspectiva “no puede ser nostálgica”, en un claro mensaje para CFK, que vive de un discurso del pasado.

Este relato vuelve a poner en escena que lo único que importa para la dirigencia política son las elecciones de 2027. Y esta es una opción política que eligen por sobre enfrentar las condiciones a las que está sometida la mayoría de la población, y que empeoran cada vez más. Los trabajadores sufren día a día las políticas de ajuste y con ello viven los ataques a los derechos. A pocas semanas de haberse votado la reforma laboral esclavista, el gobernador ni siquiera la nombra en lo que escribe. ¿Tendrá que ver con que la cúpula de CGT solo se limitó al repudio de la reforma, sin ninguna medida contundente que desestabilice al gobierno?. ¿O tendrá que ver con establecer un diálogo con ciertos gobernadores que no ven con malos ojos la reforma laboral?

El gobernador habla de enfrentar al gobierno nacional, pero en su movimiento de fichas decide no plantear ninguna resistencia seria a la reforma laboral con sus aliados de la CGT para que tomen medidas contundentes. Otro ejemplo de esta manera de actuar, es que las conducciones de Sutebas aliadas al Gobernador aceptaron el pequeño aumento de 7.5% haciendo eje en una idea que se repitió en cada asamblea que “no es lo mejor pero es lo que podemos”. Frente a un salario docente que se perdió en términos reales, 34% en toda la gestión de Axel. ¿Es este el modelo sindical que propone de cara a su proyección a presidente?

Lo que sí es verdad que hay otro camino. Eso hay que reconocerlo, pero no es lo que Kicillof plantea. La provincia de Buenos Aires no solo tiene baja recaudación por la situación del país, es producto de las políticas de Kicillof en estos últimos 6 años. Estableció un modelo donde impuso un RIGI bonaerense para las grandes empresas, que no es más que exensiones impositivas, de Ingresos Brutos, y a la propiedad, entre otras, “para atraer inversiones” que nunca vinieron. Es decir, que los ricos no paguen impuestos.

A la par de endeudamiento para pagar deuda atrasada de años anteriores de la PBA. Eso sí, a los bonistas se les paga lo que les corresponde en tiempo y forma. En la provincia de Buenos Aires el salario estatal se deteriora y los sindicatos aliados a Kicillof hacen malabares de argumentos para justificar que lo que consiguen “es lo mejor”.

La contradicción del gobernador es que su discurso carece de fuerza social y hechos que lo avalen. La desocupación en la provincia de Buenos Aires alcanzó el 9,4% en el segundo trimestre de 2025, marcando el nivel más alto desde 2022, siendo una de las más altas del país.

Con una tasa del 11,3% para las mujeres frente al 8,8% para los hombres y la precariedad laboral creció, alcanzando un 44,5% de trabajadores informales en el segundo trimestre del 2025, con mayor impacto en mujeres.

También de acuerdo a estimaciones propias sobre los datos del último Censo Nacional, en la provincia de Buenos Aires el faltante de viviendas asciende a alrededor de 500.000 unidades (10080% en el Conurbano) y existen aproximadamente 600.000 viviendas que necesitan algún tipo de re-adecuación para estar perfectamente habitables. El 80% del déficit se concentra en el Gran Buenos Aires, el 90% de los hogares en barrios populares analizados enfrenta alto riesgo ambiental y el 73% de las viviendas en zonas críticas presentan condiciones precarias en el acceso a servicios.

En el aspecto ambiental se destaca la gestión de 20.400 toneladas diarias de residuos (40% del total nacional) y la severa contaminación hídrica, especialmente en la cuenca Matanza-Riachuelo y el Río de la Plata. El AMBA sufre inundaciones, acumulación de basurales a cielo abierto, contaminación industrial y la pérdida de pastizales nativos.

A esto se contrapone una política que en estos 2 años se dedicó a dar regalos impositivos a los ricos y a pagar deuda. Las demandas sociales son una deuda pendiente. Es lógico con esta realidad el malestar entre amplias franjas de la población, mientras se mantiene esta política y su principal preocupación es la pelea con el kirchnerismo, para poder abordar sus aspiraciones presidenciales.

Es verdad, hay otro camino. Es el que plantea la izquierda, porque está constantemente pensando y actuando para defender a los trabajadores, como se vio en la pelea contra la reforma laboral. Planteando la necesidad de un partido de trabajadores sin burócratas y sin patrones que plantee una perspectiva de los trabajadores para combatir las penurias a las cuales nos someten.

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